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Mostrando entradas con la etiqueta Lee Marvin. Mostrar todas las entradas
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viernes, 27 de julio de 2012

Infierno en el pacífico


Con solo dos personajes y casi ningún dialogo, John Boorman nos sumerge en una apasionante historia de náufragos al estilo Robinson Crusoe pero ambientada en la segunda guerra mundial. Un aterrizaje forzoso lleva a un piloto norte americano (Lee Marvin) y a otro japones (Toshiro Mifune), oficiales de su respectivos bandos y enemigos de guerra, a coincidir en una desierta y perdida isla del pacifico. Deberán dejar de lado su situación bélica y sus prejuicios para poder sobrevivir a las duras condiciones de la desolada isla. Una interesante cinta en la que veremos dos, en teoría, enemigos que tendrán que olvidar sus diferencias políticas para un fin común, la supervivencia. Tendrán que hacer frente a las inclemencias del tiempo y a la búsqueda de recursos para sobrevivir. La relación entre el japonés y el americano ira mejorando conforme avanza el metraje a pesar de sus diferencias personales y culturales. Obviamente no es una película de diálogos ni de personajes, es una historia para los amantes de las aventuras y la supervivencia. En cuanto a los actores ¿Qué mas se puede pedir?, ver al genial “Lee Marvin” de películas como “Doce del patíbulo” o “El hombre que mató a Liberty Valance” junto al eternamente recordado actor fetiche de Akira Kurosawa “Toshiro Mifune”, es simplemente una gozada, para que necesitamos mas personajes… Por suerte los años no han hecho mella en ésta, en parte, película olvidada de Boorman. Sigue teniendo el mismo atractivo de hace 40 años.Una agradable película de las que se echan en falta hoy en día con un claro mensaje antibelicista. 

Se trata de la segunda cinta de Boorman. En ella introdujo la que iba a ser una constante en su cine: sentido del ritmo, excelente fotografía, escenarios naturales, riesgo con cada nuevo proyecto, y también una tendencia a lo reivindicativo y pretencioso que no siempre le salió bien.

En esta ocasión Boorman contó de nuevo con su amigo Lee Marvin (el hombre que le abrió las puertas de Hollywood) para contar el drama de dos soldados de bandos (y culturas) opuestos obligados a convivir en una isla desierta.
Es innegable la originalidad y las posibilidades del planteamiento, y a mi juicio Boorman pasa la prueba con un resultado más que digno.

“Infierno en el Pacifico” ha ganado muchos enteros desde que se estrenó. Posee una plasticidad admirable (buenos encuadres y fotografía en general, obra de Conrad Hall, que supo extraer toda la hermosura de las Islas Palau) y, pese a tener bajones de ritmo, contar con una estructura lineal y clara, de gran amenidad, y apoyada en las sólidas interpretaciones de Mifune y Marvin consiguen hacer el resto, configurando un relato delicioso que posee escenas que se gravan en la retina a fuego (la carga bajo la lluvia, por ejemplo).

Hay que añadir el que final (impuesto por los productores) es abrupto, torpe y desmejora el conjunto. Ya se puede ver el final original pensado por el director, igual de devastador pero menos efectista.


TÍTULO ORIGINAL Hell in the Pacific
AÑO 1968




DIRECTOR John Boorman
GUIÓN Alexander Jacobs, Eric Bercovici
MÚSICA Lalo Schifrin
FOTOGRAFÍA Conrad Hall
REPARTO Lee Marvin, Toshirô Mifune
PRODUCTORA Selmur Productions / Henry G. Saperstein Enterprises Inc.


SINOPSIS Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los dos únicos supervivientes de una batalla naval, un soldado norteamericano y un oficial japonés, se ven obligados a convivir en una isla desierta del Océano Pacífico.

sábado, 7 de julio de 2012

Doce del patíbulo

Emocionantísima historia sobre soldados, más que bélica; con pocos alardes ténicos, pero con solidez y buen hacer.

Debo decir que la historia, a pesar de las opiniones que he leído, no me parece especialmente original: un grupo de doce tipos del ejército estadounidense infiltrados tras las filas enemigas durante la segunda guerra mundial para matar alemanes ya es algo que habíamos visto hacer, y con trasfondo argumental mucho mejor, en películas como "Los Cañones de Navarone" y en tantas otras.

Sin embargo, es la constitución y evolución del grupo de soldados lo que hace que la película encante.

Paradójicamente, la guerra fingida puede resultar mucho más interesante que la guerra real, lo cual no deja de ser un alivio para los nervios. La calma nos permite disfrutar observando divertidos cómo las maniobras van sucediéndose con exactitud hasta, como en una partida de damas, disfrutar emocionado la carambola final.

¡Ah! Luego está la guerra real, pero esa es como en todas las películas.

Uno, llegamos al puente sin ruido alguno.
Dos, los centinelas estrangulados.
Tres, para el coche a la entrada de través.
Cuatro, Wladislaw y el Mayor entran con mucho teatro.
Cinco, Pinkley fuera vigila con ahínco.
Seis, el mayor ata la cuerda para que trepéis.
Siete, Wladislaw se ocupa de que se sujete.
Ocho, Jiménez trepa un tanto pocho.
Nueve, trepa Maggot si Jiménez no se mueve.
Diez, Sawyer y Gilpin los cubren a su vez.
Once, Bowren guarda quieto como una estatua de bronce.
Doce, el Mayor mina el sótano si nadie le reconoce.
Trece, Frankie sube si nada lo entorpece.
Catorce, hora cero: Jiménez destruye la antena y Frankie corta el teléfono.
Quince, penetra Frankie con astucia de lince.
Dieciséis, salid todos corriendo o si no volareis.

Sin duda, una de las mejores películas bélicas de la historia. Una historia original cuya trama nos envuelve hasta el final de la película. Gran reparto lleno buenas actuaciones y aderezado con diálogos ingeniosos y divertidos.

EL director Robert Aldrich nos ofrece la que suele estár considerada como una de las mejores películas bélicas cuando curiosamente es un film que rompe frontalmente con los esquemas habituales del cine bélico.

Tradicionalmente el cine bélico procuraba ensalzar algún acto heróico individual o acción de guerra colectiva, sobretodo con fines propagandísticos. Este tipo de cine tuvo su apogeo en los años 40 muy ligado a la participación de los norteamericanos en la II Guerra Mundial, y en la década posterior se dedicaron mayoritariamente a narrar sus grandes victorias. Sin embargo en los años 60, con la guerra del Vietnam sacudiendo las conciencias norteamericanas, las cosas empezaron a cambiar. Y el cine bélico no iba a ser una excepción.

La historia (totalmente ficticia y sin ninguna base real) del comandante Reisman (Lee Marvin) que reúne a un grupo de condenados a muerte para realizar una misión suicida en plena II Guerra Mundial, no parece precisamente un film muy propagandístico. Sin embargo Aldrich consiguió imprimir al film las suficientes dosis de acción, humor (con algunos pasajes ciertamente hilarante y muy divertidos) y emoción como para que el espectador se sintiera capturado en esta especie de film anti-bélico. 

El comandante Reisman es un oficial estadounidense que se ha distinguido en la campaña de Italia, durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, su mayor virtud no es la disciplina; de ahí que las relaciones con sus superiores sean más bien tensas. Sin embargo, debido a su brillante historial militar, no dudan en encargarle una misión suicida: asaltar una fortaleza nazi y matar a sus ocupantes, todos ellos altos mandos del régimen. Para ello debe someter a un duro entrenamiento a doce presidiarios.

TÍTULO ORIGINAL The Dirty Dozen
AÑO 1967




DIRECTOR Robert Aldrich
GUIÓN Nunnally Johnson & Lukas Heller
MÚSICA Frank DeVol (AKA Frank De Vol)
FOTOGRAFÍA Ted Scaife
REPARTO Lee Marvin, Charles Bronson, John Cassavetes, Ernest Borgnine, George Kennedy, Ralph Meeker, Donald Sutherland, Telly Savalas, Jim Brown, Richar Jaeckel, Trini Lopez, Robert Ryan, Clint Walker, Robert Webber
PRODUCTORA Metro-Goldwyn-Mayer
PREMIOS 1967: Oscar: Mejores efectos de sonido. 4 nominaciones




CRÍTICAS ----------------------------------------
"Un reparto de quitarse el sombrero, una historia deslumbrante y un director en estado de gracia para una película que combina espectáculo y arte" (Gregorio Belinchón: Diario El País)
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"Obra maestra del género. El reparto, de lo mejor de la historia del cine" (Fernando Morales: Diario El País)
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